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Abel Hernán Arrese: Un legado de pasión, pluma y corazón albinegro

Homenaje a Abel Hernán Arrese: la memoria de un hombre íntegro que vive en cada relato y en el alma de todos los estudiantiles

Hoy sería su cumpleaños número 86. Nacido un 27 de diciembre de 1939, queremos rendir tributo a la memoria de un hombre que dejó una marca profunda en la historia y en el corazón de Pehuajó y de todos los estudiantiles: Abel Hernán Arrese. Su nombre no es solo un recuerdo; es sinónimo de afecto, compromiso y pasión por la vida.

Un narrador de historias inolvidables

Abel fue un ser terriblemente querido por todos. Quienes lo conocieron saben que su presencia iluminaba cualquier espacio, que su palabra era siempre justa y que su sonrisa transmitía calidez.

Fue un maestro de la pluma, un narrador excepcional que tenía el don de convertir historias en viajes inolvidables. Cada relato suyo nos hacía sentir protagonistas, como si estuviéramos dentro de una película. Esa capacidad de emocionar y conectar con la gente es parte de su legado más hermoso.

El ejemplo de un hombre de familia

En lo personal, Abel fue ejemplo de amor y dedicación. Junto a su querida esposa, Huche Ferreyra, construyó una vida basada en el respeto y la ternura. Fue un esposo admirable, un padre presente y un abuelo que supo sembrar valores y afecto en cada gesto. Su familia fue su orgullo y su refugio, y en ellos dejó la huella más profunda.

Pasión por los colores y el deporte

Su pasión por el deporte también merece ser recordada. Abel brilló en la natación y en el básquet del Club Atlético Estudiantes Unidos, donde vivió momentos que marcaron su juventud.

Siempre evocaba con emoción al profesor Soler y aquella pileta que lo formó como deportista y persona. Nos hacía reír con las anécdotas de los clásicos frente a Deportivo Argentino y con las ocurrencias de Gilberto Calle en los encuentros de básquet. Para Abel, el deporte era más que competencia: era amistad, era vida.

Compromiso con su comunidad

Pero su entrega no se limitó al ámbito personal y deportivo. Abel fue un hombre profundamente involucrado en la sociedad pehuajense, participando activamente en la política y ejerciendo con honor su profesión de abogado. Su voz, sus ideas y su presencia siempre sumaron para construir una comunidad mejor. Fue un ciudadano íntegro, un referente que defendió principios y trabajó por el bienestar común.

Un recuerdo que vive en el alma

Hoy, al recordarlo, sentimos que sus enseñanzas y su ejemplo siguen vivos. Como dice el canto que resuena en las canchas: “Abel, te llevo en el alma y cada día te quiero más…”

Esas palabras no son solo un estribillo: son el reflejo del cariño eterno que Pehuajó le guarda. Abel Hernán Arrese no se ha ido. Vive en cada historia que nos contó, en cada sonrisa que nos regaló y en cada valor que nos transmitió. Vive en su familia, en sus amigos y en su ciudad. Y, sobre todo, vive en el corazón de quienes tuvimos el privilegio de conocerlo.

Gracias, Abel, por todo lo que nos diste. Tu memoria será siempre luz y ejemplo para las generaciones que vienen.

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